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Un grupo de investigadores franceses ha descubierto en pruebas con animales una manera alternativa para las cirugías de obesidad mórbida que tratan la diabetes: la aplicación de estímulos eléctricos en un nervio del abdomen.

“Esta estrategia terapéutica pone en marcha la estimulación eléctrica del nervio vago al nivel del abdomen y abre prometedoras perspectivas para prevenir la diabetes de tipo 2″, señaló en un comunicado el Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA).

Según el INRA, este técnica “constituye una alternativa a la cirugía bariátrica (reducción de estómago), una técnica dura para los pacientes” que quieren combatir la diabetes (resistencia a la insulina).

El dispositivo está formado por electrodos conectados en una caja de estimulación subcutánea que promueve el transporte de glucosa en el sistema músculo-esquelético, “probablemente gracias a la secreción incrementada por una hormona liberada por el estómago (Ghrelin)”.

La empresa francesa de sistemas de neuro-estimulación AXONIC está “actualmente en una fase de validación” de una prótesis neurológica que pueda cumplir con los estándares de dispositivos europeos, dijo Instituto Nacional de Investigación Agronómica.v

Dos estudios que se publican en la revista 'JAMA' hallan que el uso de un sensor implantado bajo la piel que monitoriza continuamente los niveles de glucosa lleva a mejores niveles en pacientes con diabetes tipo 1 que se inyectan insulina varias veces al día, en comparación con el tratamiento convencional.

En un estudio, Roy W. Beck, MD, del Centro Jaeb para la Investigación en Salud, en Tampa, Florida, Estados Unidos, y colegas asignaron al azar a 158 adultos con diabetes tipo 1 que estaban usando múltiples inyecciones diarias de insulina y tenían niveles elevados de hemoglobina A1c (HbA1c) de 7,5 por ciento a 9,9 por ciento a la monitorización continua de la glucosa (n=105) o a la atención habitual (grupo de control, n=53).

Sólo aproximadamente el 30 por ciento de los individuos con diabetes tipo 1 cumplen con la meta de la Asociación Americana de Diabetes de tener un nivel de HbA1c del 7,5 por ciento para los niños y del 7 por ciento para los adultos, lo que indica la necesidad de determinar mejores enfoques para el manejo de la diabetes.

La monitorización continua de la glucosa (CGM, por sus siglas en inglés) con mediciones de glucosa cada cinco minutos, además de alertas de nivel de glucosa baja y alta e información sobre la tendencia de la glucosa, tiene la capacidad de informar mejor sobre las decisiones de control de la diabetes que las pruebas de glucosa en sangre varias veces al día. Sólo una pequeña proporción de individuos con diabetes tipo 1 que se inyectan insulina usan CGM.

Los sistemas continuos de monitorización de la glucosa incluyen un sensor debajo de la piel con un transmisor conectado y un informe continuo de los niveles de glucosa y las tendencias y la monitorización por parte del paciente con un monitor de mano. En este estudio, en el grupo CGM, el 93 por ciento usó monitorización continua de la glucosa seis días por semana o más en seis meses.

La reducción media de la HbA1c desde el inicio fue de 1,1 por ciento a las 12 semanas y de 1 por ciento a las 24 semanas en el grupo CGM y de 0,5 por ciento y 0,4 por ciento, respectivamente, en el grupo de control. La mediana de duración de la hipoglucemia fue de 43 minutos al día en el grupo CGM frente a 80 minutos diarios en el grupo de control. Se produjeron eventos graves de hipoglucemia en dos participantes de cada grupo.

MAYOR DISMIMUNCIÓN DEL NIVEL DE HBA1C

"Entre adultos con diabetes tipo 1 que usaban múltiples inyecciones diarias de insulina, el empleo de la CGM en comparación con la atención habitual resultó en una mayor disminución en el nivel de HbA1c durante 24 semanas. Se necesitan más investigaciones para evaluar la eficacia a largo plazo, así como los resultados clínicos y los efectos adversos", escriben los autores.

En otro estudio, Marcus Lind, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, y sus colegas asignaron al azar 161 individuos con diabetes tipo 1 y HbA1c de al menos un 7,5 por ciento tratados con múltiples inyecciones diarias de insulina a recibir tratamiento con CGM o tratamiento convencional durante 26 semanas, separados por un periodo de suspensión de 17 semanas.

El objetivo del estudio fue analizar el efecto de la CGM sobre el control glucémico, la hipoglucemia, el bienestar y la variabilidad glucémica. Los investigadores encontraron que la HbA1c promedio fue 7,92 por ciento durante el uso de CGM y 8,35 por ciento durante el tratamiento convencional.

De los 19 otros resultados que incluyeron medidas psicosociales y diversas mediciones glucémicas, seis tuvieron significación estadística, favoreciendo la CGM en comparación con el tratamiento convencional. Cinco pacientes en el grupo de tratamiento convencional y uno en el grupo CGM sufrieron hipoglucemia grave.

"En este estudio cruzado de personas con diabetes tipo 1 tratadas con múltiples inyecciones diarias de insulina, la CGM se asoció con un nivel medio de HbA1c que era 0,43 por ciento menor que el tratamiento convencional, además de que la variabilidad glucémica se redujo gracias a la CGM. La satisfacción fue mayor durante la CGM que la terapia convencional --escriben los autores--. Se necesitan más investigaciones para evaluar los resultados clínicos y los efectos adversos a largo plazo".

La MCG(Monitorización Continua de Glucosa) sigue recibiendo avales clínicos sobre su efectividad para la toma de decisiones terapéuticas. La última confirmación se produjo el pasado 16 de Febrero con motivo de la reunión científica sobre tecnología en diabetes más importante de Europa, la ATTD (“Advance Technology and Thearpeutics in Diabetes) celebrada en Paris. Allí se presentó una comunicación sobre el estudio REPLACE-BG, que a su vez fue publicado “on-line” ese mismo día en la solvente revista profesional “Diabetes Care”. Un ensayo clínico que confirma la seguridad de la MCG, Monitorización Continua de Glucosa.

Como comentaron los investigadores se trata del primer ensayo clínico aleatorizado que compara la efectividad y seguridad de la MCG utilizada con y sin confirmación con glucemias capilares en persona con diabetes tipo1 bien controladas, llegando a la conclusión de que la MCG por si misma es suficientemente segura y efectiva, siempre que se realicen las pertinentes calibraciones del monitor continuo.

Cómo se organizó el ensayo clínico

El ensayo fue realizado durante 26 semanas en 14 centros diferentes de los Estados Unidos con un total de 226 pacientes adultos utilizando el Dexcom G4 con algoritmo 505, el mismo que utiliza el Dexcom G5. Los resultados confirman la aprobación de las autoridades sanitarias tanto europeas como norteamericanas del Dexcom G5 como sistema no adyuvante, es decir que permite la toma de decisiones clínicas soportadas únicamente por los datos de este monitor.

Durante el ensayo no hubo cambios en la glucosa media, ni en la hemoglobina glicosilada en ambos grupos. Los días de uso del sensor fueron similares paran los dos grupos. El grupo de estudio utilizó una media de 2,8 tiras al día, incluidas las dos de calibración, mientras que el grupo de control utilizo una media de 5,4 tiras por día. En el periodo estudiado no hubo ninguna hipoglucemia severa en el grupo de MCG y ocurrió un único caso en el grupo control. No se produjeron episodios de cetoacidosis en ninguno de los grupos.

Le revista Medsacape en su número del 17 de febrero, comentando este ensayo recoge las declaraciones de algunos investigadores del mismo. Uno de los principales investigadores el Dr. Roy Beck comentaba: “Es importante que el sensor se calibre adecuadamente. El sensor Dexcom usado en el ensayo requiere dos medidas de glucosa capilar  al día para calibración. Esta tiene que ser hecha de forma adecuada, por ejemplo después de lavarse las manos y con un medidor de glucosa que asegure la exactitud del sensor de MCG”. Otro de los investigadores el Dr. David Ahn puntualiza que los clínicos no deben olvidarse que los pacientes deben seguir teniendo a mano el medidor y las tiras reactivas por razones varias además de las dos calibraciones al día y ante un fallo del monitor. “Yo le digo a mis pacientes que utilicen el sentido común para estar seguros que los números son razonables y ante cualquier duda comprobar con el medidor”.

Un pequeño estudio piloto en el que los investigadores intentaron retrasar los ataques montados por el sistema inmunológico contra las células productoras de insulina en la diabetes tipo 1 ha dado resultados prometedores. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Linköping, en Suecia, se detalla en la revista científica 'New England Journal of Medicine'.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el cuerpo pierde su capacidad de producir insulina. Durante el desarrollo de la patología, el propio sistema inmune del cuerpo ataca a las células beta productoras de insulina en el páncreas, lo que a menudo da lugar a la presencia de anticuerpos contra las propias proteínas del cuerpo en las células beta. Una de estas proteínas es GAD65 (ácido glutámico descarboxilasa) y ya hay en marcha varios ensayos clínicos de un fármaco conocido como GAD-alum, basado en GAD65.

En esta nueva investigación --llamada DIAGNODE--, investigadores de la Universidad de Linköping han inyectado GAD-alum directamente en los ganglios linfáticos en la ingle, en lugar de debajo de la piel, con el fin de determinar si esto hace que la respuesta inmune sea más tolerante con la proteína GAD del propio cuerpo. Este método es similar a uno conocido como "inmunoterapia con alérgeno" utilizado en ciertos tratamientos para la alergia, donde se induce la tolerancia contra una sustancia alergénica.

Se incluyó en el estudio a seis pacientes de 20 a 22 años que habían sido diagnosticados con diabetes tipo 1 hasta seis meses antes y se les inyectó una pequeña dosis de GAD-alum en tres ocasiones y tomaron suplementos de vitamina D durante el periodo del estudio, la cual puede reducir la respuesta inflamatoria del sistema inmunológico.

LA PROGRESIÓN DE LA DIABETES DIFIERE ENTRE PERSONAS

"Los resultados para estos seis pacientes son muy prometedores. La diabetes tipo 1 suele progresar gradualmente a medida que el paciente pierde la capacidad de producir insulina, pero esto no ha sucedido en estos pacientes. Tenemos que seguir durante un periodo más largo y debemos incluir a más pacientes antes de poder decir algo sobre la eficacia del tratamiento, pero los resultados hasta ahora son muy emocionantes", dice el investigador principal del estudio, Johnny Ludvigsson, profesor titular de la Universidad de Linköping.

El estudio piloto no contó con un grupo de control de pacientes que no recibieron el tratamiento que se está probando, pero, en cambio, compara los resultados con los de otros estudios con pacientes no tratados. El nivel de azúcar en la sangre a largo plazo (HbA1c) y la necesidad de inyectarse insulina extra cayeron en los pacientes en el estudio actual, además de que su producción natural de insulina se mantuvo en un nivel estable.

Los seis pacientes fueron seguidos durante al menos seis meses; cuatro de ellos durante más de 15 meses, pero los investigadores planean continuar el estudio aumentando el número de participantes, e incluyendo pacientes más jóvenes. "Si estos resultados se confirman cuando se estudien más pacientes, sería un avance muy importante. La forma en que progresa la diabetes tipo 1 difiere entre los individuos por muchas razones y esto significa que no es necesario encontrar un tratamiento que tenga efectos excelentes para todos. Incluso si sólo ayuda a la mitad de los pacientes, este sería un gran paso adelante", concluye Ludvigsson.

Fuente: Europa Press



Asisa y Esteve han organizado la segunda ‘Jornada de Actualización en Diabetes’, que ha reunido a una treintena de especialistas de Endocrinología y de Medicina Interna, para trasladarles los últimos avances en el tratamiento farmacológico de esta enfermedad. Una de las principales conclusiones la aportó Olga González, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Gregorio Marañón, quien destacó la importancia de definir una estrategia terapéutica personalizada para el paciente con diabetes.

La jornada se articuló en torno a cuatro ponencias con un claro carácter multidisciplinar, al ser impartidas por especialistas de Nefrología, Cardiología y Endocrinología. Las dos primeras permitieron analizar con detenimiento el papel del nuevo arsenal terapéutico desde el punto de la Nefrología y la Cardiología. La segunda parte fue de carácter práctico con la presentación de casos clínicos concretos, y por último se presentó una revisión de las últimas novedades sobre diabetes publicadas o comunicadas en los congresos más relevantes del año 2016.

La diabetes, una enfermedad con múltiples complicaciones crónicas

La diabetes, además de ser una enfermedad prevalente, es una enfermedad donde las complicaciones crónicas son frecuentes e incluyen: el progresivo desarrollo de retinopatía, con potencial ceguera; nefropatía que puede llevar al fallo renal; neuropatía periférica con riesgo de úlceras plantares, amputación o pie de Charcot; determinadas infecciones; alteraciones odontológicas, neuropatía autonómica; y enfermedades cardiovasculares, como cardiopatía isquémica, accidentes cerebrovasculares o arteriopatía periférica. Por este y otros motivos el control adecuado es fundamental en estos pacientes.

Almudena Castro, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz; y José Antonio García Donaire, nefrólogo de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico San Carlos abordaron con detalle los aspectos del tratamiento de estos pacientes relacionados con las complicaciones renales y cardiacas, haciendo especial énfasis en el papel de los nuevos fármacos.

Castro resaltó que hay que controlar bien a los pacientes con diabetes desde el punto de vista cardiológico ya que, aunque no todos terminarán teniendo cardiopatías, un altísimo porcentaje sí llegará a sufrir insuficiencia cardiaca, por lo que en la elección de la medicación se debe tener en cuenta estos efectos para reducir episodios. García Donaire, por su parte, analizó la vinculación entre la diabetes y las patologías renales y reseñó la importancia de tener en cuenta este factor, puesto que el riñón puede sufrir episodios asintomáticos que dañen la función renal y produzcan daño vascular.

Por último, Miguel A. Brito, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Puerta de Hierro, hizo una revisión de las principales publicaciones y ponencias expuestas en los diferentes congresos de diabetes que se celebraron durante el pasado año como el de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) y el de la Asociación Europea para el estudio de la Diabetes (EASD).
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