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La Sociedad Española de Diabetes (SED) señala que se trata de una manifestación muy poco habitual de esta enfermedad, ya que, solo 1 de cada 100 personas diabéticas la padecen. Mody responde a las siglas en inglés de Maturity Onset Diabetes of Young, que podría traducirse como: la diabetes propia de la edad madura pero que se presenta en personas jóvenes y continúa evolucionando.

Tiene su origen en alteraciones genéticas diversas. Una persona que sufre diabetes Mody, probablemente la transmitirá a alguno de sus hijos, especialmente si en el entorno familiar se han presentado más casos, por ejemplo, entre los abuelos. Según datos de la Fundación Española de Diabetes (FED) generalmente se detecta antes de los 25 años y aunque su prevalencia es mínima si se la compara con los casos de diabetes tipo 2, son muchos los casos que están sin diagnosticar, por lo que se cree que la enfermedad puede estar presente en adultos que lo desconocen.

¿Qué particularidades presenta la diabetes Mody?

Existen distintos tipos de diabetes Mody, siendo los más comunes los 2 y 3. En el caso de la diabetes Mody 2, generalmente detectada a edades tempranas, los niveles de glucosa en sangre no suelen ser muy elevados, por lo que los enfermos no requieren de un tratamiento específico salvo el de llevar un seguimiento adecuado que vigile la evolución de la enfermedad. En principio, no existe riesgo de daño de órganos vitales como pueden ser el riñón o el corazón.

La tipo Mody 3, que puede dar sus primeros síntomas entre los 14 y los 30 años, es una enfermedad progresiva que durante los primeros años es posible controlar con una dieta adecuada pero, a medida que avanza, suele requerir fármacos antidiabetes que permitan un correcto control de la glucosa en sangre. El uso de insulina a medio largo plazo tampoco se descarta.

El diagnóstico no es sencillo, ya que, a las pruebas habituales para confirmar cualquier tipo de diabetes, es necesario unir un completo estudio genético que determine si se trata de Mody 2 o 3, o incluso de algún otro subtipo  menos habitual

¿Sabías que…? Las personas con Diabetes tipo 2 tienen 6 veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que las personas sin esta condición. Por eso, es importante que te cuides y conozcas cómo cuidar tu corazón si tienes esta enfermedad.

Diabetes y problemas del corazón

Los eventos cardiovasculares son la principal causa de muerte en personas con Diabetes, con el 58% de los casos. En promedio, un individuo de 50 años con esta enfermedad y sin antecedentes de problemas cardiovasculares morirá 6 años antes en comparación con alguien sin este padecimiento. Además, la Diabetes tipo 2 también se asocia con mayor riesgo de sufrir un infarto al miocardio.

Si la Diabetes está bien controlada, entonces se reduce el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular.  El cuidado debe durar toda la vida e incluir dieta saludable, actividad física regular, no consumo de tabaco y control continuo de los niveles de glucosa en la sangre.

¿Por qué la Diabetes afecta la salud cardiovascular?

La Diabetes tipo 2 causa elevación de azúcar en la sangre, que puede dañar las paredes de las arterias, originar la acumulación de material graso en los vasos sanguíneos, lo que puede ocasionar un bloqueo y provocar un ataque cardíaco o derrame cerebral.

Recomendaciones para reducir el riesgo

  • Seguir una dieta equilibrada para ayudar a controlar el nivel de azúcar en la sangre, el colesterol, la presión arterial y el peso. Debe evitarse el consumo de alimentos con alto contenido de grasas saturadas y trans, azúcar y sal, ya que aumentan la presión sanguínea y el riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Incrementar el nivel de actividad física, ya que ayuda a mantener un peso saludable, mejora la presión sanguínea, los niveles de lípidos, la salud del corazón y de los vasos sanguíneos.
  • Dejar de fumar, ya que el consumo de tabaco causa hipertensión arterial.
  • Tomar los medicamentos para Diabetes como se ha acordado con el médico.
  • Tener un control constante y llevar un récord de los niveles de azúcar.
  • Pedir al médico que evalúe y controle el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular.

Cuando se vive con diabetes es importante mantener buenos hábitos de higiene y cuidado en los pies, usar calzado cómodo y acudir al podólogo, entre otras, para evitar complicaciones de pie diabético que puedan llevar incluso a una amputación.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut, 2012) uno de cada cuatro pacientes presenta complicaciones en los pies, y la diabetes mal controlada daña los nervios, las venas y las arterias del cuerpo.

La afectación de los nervios conocida como neuropatía ocasiona que se adelgace la piel y se pierda sensibilidad, situación que no permite sentir el dolor de una herida, lo cual, aunado a la disminución de la circulación predispone una lenta cicatrización.

Las heridas rápidamente se convierten en úlceras; éstas crecen en tamaño por la presencia de bacterias y se hacen profundas hasta llegar a lesionar tendones y huesos ocasionando infección del hueso, denominada osteomielitis. Una úlcera que no cierra se infecta y una infección frecuentemente genera gangrena.

La Federación Internacional de Diabetes, los endocrinólogos, los educadores en diabetes y las Asociaciones recomiendan revisar e inspeccionar los pies, particularmente, el estado de la piel; callosidades, grietas y áreas resecas, además de detectar entre los dedos la presencia de hongos o humedad excesiva.

Asear los pies con agua y jabón neutro cuidando que el agua no esté demasiado caliente, para ello se aconseja verificar la temperatura con el codo o con la mano, ya que en una persona con esa enfermedad disminuye la sensibilidad y puede sufrir quemaduras.

Secar los pies muy bien después del baño es muy importante, aplicarles crema o aceite diariamente después del baño y del secado, así como evitar la zona entre los dedos para no generar humedad, son parte de las recomendaciones.

Una nueva investigación ha demostrado que el rápido declive en la producción de insulina que causa la diabetes tipo 1 continúa cayendo durante siete años y luego se estabiliza. Un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, encontró pruebas de que la cantidad de insulina producida disminuye casi un 50 por ciento cada año durante siete años y, en ese punto, los niveles de insulina se estabilizan.

El hallazgo es un importante avance en la comprensión de la diabetes tipo 1 y contradice las creencias anteriores de que la insulina producida por las personas con esta afección disminuye incesantemente con el tiempo. Ofrece la esperanza de que al comprender qué cambia después de siete años, se podrían desarrollar nuevas estrategias para preservar las células beta secretoras de insulina en los pacientes.

El estudio, publicado en 'Diabetes Care', midió el péptido C, que se produce al mismo tiempo y en las mismas cantidades que la insulina que regula el azúcar en la sangre. Al medir los niveles de péptido C en la sangre o en la orina, los científicos pueden decir cuánta insulina produce una persona, incluso si están tomando inyecciones de insulina como tratamiento. El equipo estudió a 1.549 personas con diabetes tipo 1 de Exeter, Inglaterra, y Tayside, Escocia, en el estudio UNITED.

CONSERVACIÓN DE CÉLULAS BETA ACTIVAS

La doctora. Beverley Shields, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, quien dirigió la investigación, señala: "Este hallazgo es realmente emocionante. Sugiere que una persona con diabetes tipo 1 conservará las células beta activas que todavía tienen siete años después del diagnóstico. No estamos seguros de por qué ocurre esto; bien puede ser que haya un pequeño grupo de células beta 'resistentes' al ataque inmune y que se quedan después de que se destruyan todas las células beta 'susceptibles'. Comprender por qué son especiales estas células beta 'resilientes' pueden abrir nuevas vías para el tratamiento de la diabetes tipo 1".

La diabetes tipo 1 afecta a alrededor de 400.000 personas en Reino Unido. La enfermedad comúnmente comienza en la infancia, pero puede desarrollarse a cualquier edad y hace que el propio sistema inmune del cuerpo ataque y destruya las células productoras de insulina en el páncreas, dejando al paciente dependiente de inyecciones de insulina de por vida.

El profesor Andrew Hattersley, consultor en Diabetes en el 'Royal Devon and Exeter Hospital' y profesor de investigación en la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, espera con ansias. "Ahora sabemos que hay un cambio de siete años, la siguiente pregunta es ¿por qué? ¿Se ha detenido el ataque inmune o nos quedan 'super células beta' que pueden resistir el ataque inmune? Cualquier idea para detener la implacable destrucción de las valiosas células productoras de insulina es importante. No podríamos haber progresado sin la ayuda de más de 1.500 pacientes. Les debemos a ellos tratar de encontrar respuestas que puedan ayudar a la atención del paciente rápidamente", añade.
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