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Tras recorrer tres etapas y 52 kilómetros del Camino de Santiago, 110 personas -23 de ellos gallegos- con diabetes tipo 1 y tipo 2 llegaron ayer a Pontevedra, unidos por el Reto Camina por la Diabetes 2018.

Los caminantes, pertenecientes a asociaciones de Ourense, A Coruña, Santiago de Compostela, Valladolid, Zamora, Zaragoza, Madrid, Valencia, Oviedo y Portugal, fueron recibidos por la concelleira de Benestar, Anxos Riveiro, en el Colegio CEIP Álvarez Limeses, donde el doctor Francisco José Ortega Ríos, médico de familia y miembro de la Sociedad Española de Diabetes (SED) impartió una charla educativa bajo el título Prevención del pie diabético.

Esta iniciativa de ámbito nacional está promovida por la Fundación para la Diabetes con el apoyo de Novo Nordisk y la colaboración de otras asociaciones de distintas provincias. Con ella se pretende cambiar la mentalidad de las personas con diabetes inculcándoles la necesidad de incorporar el ejercicio físico a su vida cotidiana.

Según explicó Ana Mateo, gerente de la Fundación para la Diabetes, «con este ambicioso proyecto las entidades organizadoras queremos motivar a todas las personas con diabetes transmitiéndoles el mensaje de que con diabetes se puede hacer deporte y superar cualquier reto».

Próxima etapa

El Reto Camina por la Diabetes 2018 comenzó el pasado domingo en Tui y desde allí los peregrinos han realizado tres etapas del Camino Portugués pasando por Tui, Porriño, Redondela y Pontevedra.

Tras esta parada, los caminantes reanudarán hoy, a las ocho y media de la mañana, la marcha desde la Plaza de España para realizar una nueva etapa hasta Caldas.

Un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) acaba de determinar que cada año se detectan en España cerca de 400.000 nuevos casos de diabetes tipo 2. Cuando se confirma el diagnóstico, uno de los pilares clave para mantener la enfermedad controlada, junto al tratamiento farmacológico y el ejercicio físico, es la alimentación.

Sin embargo, es también lo que más quebraderos de cabeza y preguntas suele generar al principio, ya que a muchos pacientes parece que se les viene el mundo encima: “¿qué voy a comer ahora? ¿Voy a tener que pesar comida a partir de ahora? “, se preguntan muchos. Dado que la diabetes se caracteriza por un incremento de los niveles de glucosa en sangre, lo primero que uno piensa es en dejar de lado el azúcar. Pero en realidad, las recomendaciones que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la dieta del paciente diabético no tienen tantas diferencias con la que debería seguir la población general. Debe ser variada, saludable y equilibrada, como la de cualquier persona tenga o no diabetes.

La única diferencia es la necesidad controlar la cantidad y el reparto a lo largo del día de los alimentos que contienen hidratos de carbono, por ser este macronutriente de influencia directa sobre los niveles de glucemia, y así evitar hiperglucemias e hipoglucemias. Estos alimentos están presentes en los grupos de los lácteos, verduras, frutas y farináceos (cereales, legumbres y tubérculos), y se deben incluir en cada una de las ingestas diarias porque son los que nos proporcionan la energía que necesitamos.

Los alimentos integrales, en la base de la pirámide nutricional

Dentro de los farináceos, base fundamental de la alimentación del paciente diabético, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria nos propone en su última actualización de la pirámide alimenticia para la población general sustituir los refinados por integrales o grano entero. Una modificación que parece haberse hecho pensando en el paciente diabético, ya que para ellos los productos integrales son claves: conservan toda la fibra del grano mejorando el tránsito intestinal, son más saciantes y de absorción más lenta, evitando picos altos de glucosa en sangre. Además, tienen más nutrientes que quedaban fuera en el proceso de refinado, como gran parte de minerales, ácidos grasos, etcétera.

Y en contra de lo que muchos piensan, su gusto tampoco es muy diferente, solo es cuestión de ir acostumbrando al paladar poco a poco. En harinas o pastas no se nota mucho, y donde más quizá sea en el arroz, por eso aconsejamos empezar a comerlo en ensaladas, donde no se va a notar tanto su textura.

No hay frutas ‘prohibidas’

En lo que respecta a las verduras, se recomiendan 2-3 raciones diarias y que una de ellas sea en crudo, mientras que con las frutas se aconsejan entre 3 y 4 al día, dejando claro que no hay ninguna prohibida. Lo único a tener en cuenta es su contenido de azúcar, pero pueden intercambiarse: es lo mismo tomar 150 gramos de melón o fresas, 100 gramos de manzana o naranja, o 50 gramos de plátano, cerezas o higos.

Luego estarían los alimentos menos aconsejables, cuyo consumo debe ser ocasional y moderado, como las carnes rojas o procesadas, o la repostería. En esos casos, siempre es preferible optar por el “menos malo”. Por ejemplo, mejor optar por lacón que por una mortadela. O si estamos de cumpleaños y necesitamos una tarta, en vez de comprarla mejor hacerla en casa, ya que así se puede utilizar aceite de oliva virgen extra o harina integral.

Cuidado con el alcohol

Y mención aparte es el alcohol, totalmente contraindicado en pacientes con diabetes, especialmente en los tipo 1, ya que puede provocar hipoglucemias tardías, incluso graves, que resultan difíciles de controlar. Cuando uno quiere hacer una excepción, sobre todo si el paciente quiere brindar con alcohol en alguna celebración, ha de tener en cuenta que debe tener su glucemia controlada, no hacerlo con el estómago vacío y hacerse controles de glucemia capilar. E, importante, avisar en tu entorno de tu condición de diabético, porque los síntomas de la hipoglucemia pueden confundirse con los de la embriaguez.

La clave de un buen control alimenticio está en explicar bien al paciente la importancia que tiene la dieta en su enfermedad y, por ello, lo necesario que resulta tener en cuenta la información nutricional. Si uno está bien informado, puede decidir lo que come sabiendo las consecuencias que puede tener.

Un buen ejemplo son los diabéticos diagnosticados desde la niñez, que generalmente son tipo 1. Aunque al principio les resulta complicado ver que no pueden merendar lo mismo que sus compañeros, luego lo interiorizan bien y saben gestionarse perfectamente su dieta. De hecho, dicen que cuando hay un diabético en la familia, todos acaban comiendo de forma más saludable. Así que, si queremos empezar a comer mejor y más sano, pregunta a un paciente con diabetes.

 

Autora: Ana Isabel Moreno

Fuente: La Razon.es

Las apps para móviles evolucionan, ofrecen una amplia variedad de funciones y pueden convertirse en grandes aliadas de los pacientes crónicos

En el ámbito de la salud digital surgen cada día nuevas herramientas, como las aplicaciones móviles, que ayudan a cuidarse y a mejorar el control de las patologías crónicas, haciendo el día a día un poco más fácil a las personas que las padecen. Este proceso tecnológico está impulsando cambios importantes en el tratamiento de las personas con diabetes y, sobre todo, mejorando su autocuidado y aumentando su autonomía. A continuación se explican las funciones que desempeñan estas apps y cómo elegir la que mejor se adapta a las necesidades de los pacientes con diabetes.

Las aplicaciones móviles para el control de la diabetes tienen diversas funciones. Entre ellas, destacan dos:

·        Registrar y almacenar datos de interés para el control de la patología, como los niveles de glucosa en sangre o las raciones de hidratos de carbono ingeridas a lo largo del día.

·        Compartir con los profesionales sanitarios dichos datos, a los que puede resultar de gran utilidad poder acceder a ellos a través de estas apps. También se están estudiando las posibles ventajas de la atención médica a distancia o telemedicina.

Y, derivado de esto, es como se puede conseguir otro gran beneficio: mejorar de la adherencia al tratamiento y, por lo tanto, el alcance de los objetivos terapéuticos. En este sentido, algunos estudios en los que se ha evaluado el uso de estas aplicaciones han demostrado que pueden ser beneficiosas para lograr un descenso de los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c).

Apps y diabetes: la salud digital en datos

¿Y qué es lo que opinan los pacientes al respecto? La encuesta Diabe+, publicada en 2017, reveló que un 86% de las personas con diabetes considera que las soluciones tecnológicas que ofrece Internet pueden ayudar a mejorar su calidad de vida. Esto muestra el gran interés de este colectivo por la aplicación de las herramientas digitales en el control de su salud. De hecho, este mismo estudio apuntaba a que el 43% de las personas con diabetes hace un uso regular de estas soluciones digitales, porcentaje que se encuentra por encima de la media de la población general (33%).

Asimismo, y según se puso de manifiesto en el X Congreso Nacional de Atención Sanitaria al Paciente Crónico, que tuvo lugar recientemente, el control de la diabetes y de otras patologías relacionadas con esta (como la obesidad, la hipertensión o la cardiopatía isquémica) son las que mayor recorrido pueden tener en el ámbito de la salud móvil, también conocida como mHealth.

Más de 165.000 aplicaciones de salud

Hoy en día existen más de 165.000 aplicaciones de salud y, en concreto, las que están dirigidas a personas con diabetes están aumentando con rapidez. En las jornadas #Diabetestalks18, celebradas en fechas recientes, quedó patente este rápido crecimiento, ya que el número de apps disponibles para el control de la diabetes se ha duplicado desde 2013 y esta patología es la que más aplicaciones acumula en la actualidad.

No obstante, el hecho de que exista una variedad tan amplia de herramientas disponibles hace que muchas personas con diabetes encuentren dificultades al elegir la más adecuada para su caso y sus necesidades concretas. Además, algunas de estas apps móviles no cumplen con ciertos requisitos, en relación a la rigurosidad de su contenido o funcionalidades, lo que puede repercutir de forma negativa en la experiencia de los usuarios.

Elegir una buena app: ¿qué debo tener en cuenta?

Es importante tener tres cosas en cuenta antes de descargar una aplicación de salud y, en concreto, del control de la diabetes:

·        ¿Cumple con mis necesidades? No servirá de nada descargar la app, si a los pocos días se deja de utilizarla. Para evitar esto, desde la Federación Española de Diabetes (FEDE) se recomienda dedicar un tiempo a recabar información sobre las funciones de las distintas alternativas disponibles, antes de elegir. En este sentido, el buscador Diabeweb cuenta con un completo listado de aplicaciones que han sido supervisadas por profesionales de la salud.

·        ¿Es fiable? Es muy importante comprobar que la herramienta cumple con una serie de requisitos, como los que fija el Distintivo AppSaludable, creado por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía. También podrá resultar de utilidad revisar la última fecha de actualización de la herramienta, evitando las que no hayan sido actualizadas en un largo periodo de tiempo, y conocer los comentarios de otros usuarios.

·        ¿Gratuita o de pago? Se recomienda tener en cuenta que las funciones de las aplicaciones pueden variar entre las que son de pago y las gratuitas, pero muchas de ellas permiten probar buena parte de sus funciones de forma gratuita, ampliando las mismas en su versión de pago. Por eso, será interesante probar varias alternativas, hasta encontrar la que mejor se ajuste a las necesidades personales.

En cualquier caso, desde FEDE se recuerda que los profesionales sanitarios cada vez están más familiarizados con estas herramientas digitales, por lo que podrán contar con su opinión y criterio profesional al tener que elegir la app más adecuada.

INCOMUNICACIONLas parejas de las personas con diabetes son un gran pilar de apoyo, todos los días del año, que puede contribuir a un buen control de la patología y a mejorar la adherencia al tratamiento.

Se considera que el apoyo debe establecerse desde la confianza y la empatía, tratando de reconocer y enfrentar las posibles situaciones de estrés con comprensión por parte de las dos partes.

El control de la diabetes supone, para muchas personas, un desafío diario derivado, por ejemplo, de los numerosos controles de glucemia; posibles situaciones de riesgo ante subidas y / o bajadas bruscas de la glucosa en sangre; o el establecimiento de cambios en la alimentación. En estas situaciones, las parejas suelen ser las personas más cercanas a los pacientes adultos y, por ello, suponen un gran pilar de apoyo todos los días del año, contribuyendo a un buen control de la patología y a mejorar la adherencia al tratamiento.

Este colectivo cercano a las personas con diabetes suele decirse, coloquialmente, que “padecen diabetes tipo 3”, término con el que se pretende reflejar que, a pesar de no sufrir la patología, se preocupa por el bienestar de su familiar y, además, interesarse por aprender sobre la enfermedad; estar preparado ante una posible emergencia o apoyar al paciente en su día a día. En este sentido, la encuesta “DAWN: asunto de familia” puso de manifiesto que en torno al 30% de los familiares de las personas con diabetes experimentan un impacto negativo debido a la enfermedad y a ciertas situaciones derivadas de la misma de estrés o preocupación.

Por eso, se considera que el apoyo debe establecerse desde la confianza y la empatía, tratando de reconocer y enfrentar estas posibles situaciones de estrés con comprensión por parte de las dos partes y siguiendo algunos de estos consejos

Para la persona con diabetes:

- Compartir la carga que supone enfrentarse a la diabetes. Es importante que se exprese abiertamente, explicando sus necesidades y también sus sentimientos, para que la pareja pueda aprender a apoyarla.

- Pedir ayuda cuando sea necesario. No hay nada malo en confesar que no siempre es posible lograr un excelente control de la patología o seguir a rajatabla las recomendaciones de los profesionales sanitarios. En el día a día, y también ante situaciones extraordinarias, la pareja debe ser un aliado o aliada.

Para la pareja:

- Apoyar sin controlar. Es esencial no convertirse en una especie de “vigilante de la diabetes”; debe acompañar a la persona con diabetes, preguntando cómo puede ayudar y evitando ejercer un control excesivo.

- Formarse junto a la pareja. Saber más sobre la enfermedad, ayudará a comprender mejor las situaciones por las que puede pasar su pareja y también cómo poder ayudarla ante, por ejemplo, una hipoglucemia.

Estos son solo algunos consejos que pueden ayudar a que las parejas estén unidas ante la diabetes, aunque cada persona es un mundo, por lo que se deben buscar las pautas que mejor se adapten a cada relación, y contar siempre con el consejo médico y psicológico de los profesionales de la salud. Finalmente, es importante recordar que los retos que pueden aparecer no deben ser frenos sino oportunidades para reforzar la relación y lograr un buen control de la diabetes y de la salud, a nivel general, para las dos partes.

Aunque la enfermería ha llevado tradicionalmente el peso fundamental de la educación diabetológica se van incorporando otros profesionales como dietistas, farmacéuticos, podólogos o profesores de educación física. La enfermera es la figura principal en la educación diabetológica, si bien la gran heterogeneidad de su papel en nuestro país ha contribuido a que la coordinación de los programas educativos y la mejora de conocimientos y de habilidades de los profesionales de la educación diabetológica se compartan con médicos endocrinólogos o internistas y médicos de familia especialmente sensibilizados que trabajan en diabetes y asumen esa responsabilidad.

En este contexto, la función del médico de Atención Primaria es garantizar la educación terapéutica, especialmente en el momento del diagnóstico de la diabetes tipo 2; conocer el programa educativo y participar en su actualización periódica, participar con el personal de su centro en la educación terapéutica, teniendo en cuenta la situación particular de cada centro, transmitir el tratamiento y los objetivos a conseguir en cada paciente, hacerle participe de la enfermedad, promocionar un estilo de vida saludable, evaluar la eficacia de las intervenciones con enfermeras educadoras y al resto del equipo e informar al paciente y a su familia de la historia natural de la diabetes y sus complicaciones.

Educación continuada

La educación puede llevarse a cabo en diferentes momentos de la enfermedad, aunque en estos casos el personal de enfermería continúa siendo un referente en la educación diabetológica. Aun así, el educador debe poseer conocimientos y habilidades para garantizar la educación terapéutica en el marco adecuado. Con todo esto, debe tener conocimientos científicos y técnicos básicos sobre la patología, conocimientos sobre el material para educación y plan de entrenamiento, sobre modificaciones del estilo de vida como hábitos alimentarios y actividad física y seguridad y eficacia en los medicamentos entre otras.

El papel del endocrinólogo pediatra que atiende a los niños con diabetes no difiere en general del que lleva a cabo el endocrinólogo de adultos, con la salvedad de que en más del 95% de las situaciones se trata de una diabetes tipo 1. En lo que se refiere a la participación en la educación terapéutica del paciente, lógicamente se debe adaptar a las características del niño y, según su edad, la educación se centra en los padres o tutores.

La diabetes tiene una prevalencia alta en pacientes de edad avanzada y con importantes desarreglos metabólicos tanto en su dieta como en la práctica de ejercicio y cambios de estilo de vida hacia un perfil más saludable.

Charlas multidisciplinares

En ocasiones el personal de enfermería  lleva a cabo charlas con grupos reducidos de pacientes para activar y reafirmar un mejor cumplimiento del tratamiento integral de la diabetes. Al mismo tiempo, la participación de los farmacéuticos comunitarios podría ser importante también para reforzar las acciones citadas, teniendo en cuenta la dispersión de población que tenemos en nuestro territorio

Los programas que se están llevando a cabo para aumentar la participación del paciente, explicándole de forma clara y asequible su enfermedad, intentando que tanto el paciente como su cuidador tomen conciencia de la enfermedad, su cronicidad y sus efectos, están dando sus frutos.

Los esfuerzos van encaminados a realizar una prevención primaria de la enfermedad y en tratar de diagnosticar lo más pronto posible a personas aparentemente sanas. Dentro de las posibilidades que ofrece nuestro sistema de salud, se insiste en programas de actividad física y seguimiento de dietas saludables. Muchas veces se observa que el paciente no tiene conciencia de los peligros y daños que en su organismo va a causar la diabetes si no se siguen las medidas higiénico-dietéticas y el tratamiento de forma continuada y regular.

Una complicación que surge a menudo en el paciente diabético es la falta de adherencia al tratamiento. Unas veces es consecuencia de actos involuntarios como el olvido o la confusión, pero también el paciente deja de tomar la medicación por creerla innecesaria, por aspectos económicos o por la percepción de mejoría que hace que consideren innecesario seguir con el tratamiento.

Información para el cumplimiento

Hay evidencia de que los pacientes toman las decisiones sobre su medicación basándose en su propio conocimiento de la diabetes, por lo que el nivel cultural del enfermo influye enormemente en la adherencia al tratamiento. La percepción que tenga el paciente de la necesidad de tomar la medicación influirá en su decisión correcta.

Actualmente, la receta electrónica ayuda enormemente a descubrir cuando un paciente muestra síntomas de no adherencia al tratamiento.

La enfermera especializada en diabetes es la figura principal en los cuidados del paciente con diabetes participa en los consejos sobre la medicación y el tratamiento de situaciones especiales y debe coordinar la continuidad de la educación y el autocuidado fuera del ámbito propio. La función fundamental será favorecer la independencia y fomentar la libertad de la persona con diabetes elaborando un programa que identifique los obstáculos para modificar comportamientos y combine las estrategias de educación. Debe incluir a los familiares de las personas con diabetes dándoles el protagonismo que requieran. La evaluación periódica del desarrollo del programa y de sus resultados, a través de la evaluación generalmente cualitativa, debe ser cuantitativa, triangularse  utilizar ambos métodos. Se debe realizar una valoración reglada, en búsqueda de los problemas reales o de riesgo de la persona.

El programa incluye información sobre qué es la diabetes, complicaciones crónicas y agudas de la diabetes, comorbilidades, factores de riesgo vascular, interpretación de tratamientos, como es la alimentación, ejercicio, fármacos y diferentes esquemas de insulinización; técnicas de inyección de insulina y de automonitorización de glucosa. Además, la actualización de la información, incorporación de las nuevas tecnologías como la telemedicina e implementación de la participación en los programas educativos. La enfermera especializada en diabetes es la figura principal en la tarea de educación terapéutica y asesoramiento, y participa en los consejos sobre la medicación y en el tratamiento de situaciones especiales, por lo que debe coordinar la continuidad de la educación y el autocuidado fuera del ámbito propio.

Dieta y ejercicio

La dieta es el pilar principal y en algunos casos, junto con el ejercicio, el único tratamiento. Debe ser sana y equilibrada y se debe compartir con toda la familia. Es conveniente realizar de 4 a 6 comidas al día y respetar los horarios en especial si toma medicación. El objetivo es conseguir un valor nutritivo correcto, mantener el peso adecuado y regular la glucemia evitando oscilaciones. Los alimentos a evitar son los azúcares rápidos: azúcar, chocolate, caramelos, miel, helados, mermeladas. Comer en cantidades adecuadas y bien repartidas en el día: pan, patatas, harinas, arroz, frutas y legumbres. Consumir con moderación carnes, huevos y embutidos. Es recomendable el consumo de ensalada, verdura, bebidas sin azúcar, leche y yogur desnatados. También se debe cuidar el consumo de grasas para evitar problemas vasculares.

Con respecto a los edulcorantes, deben saber que se puede utilizar para sustituir el azúcar, la sacarina, aspartamo y ciclamato y hay que tener cuidado con los alimentos para diabéticos porque pueden contener sorbitol o fructosa, que son edulcorantes naturales y por tanto suben la glucosa. En alimentos envasados, es conveniente consultar etiquetas para conocer la cantidad y tipo de hidratos de carbono que contienen. Mientras que las bebidas light y gaseosas blancas están indicadas por no aportar azúcares.

A la hora de hablar de ejercicio físico, éste debe ser programado y de inicio progresivo. Se debe beber líquido durante el ejercicio, llevar el calzado adecuado y tomar suplementos de hidratos de carbono para evitar ejercicio en horas de máxima temperatura.

Tratamiento

En caso de tratamiento con insulina, se debe inyectar insulina lejos de la zona de ejercicio y realizar autoanálisis antes y después del ejercicio. Hay que tener cuidado con las hipoglucemias asintomáticas y las glucemias mayores de 250 mg/dl.

A la hora de implantar los antidiabéticos orales, hay que saber que para hacerlo correctamente se clasifican en sulfonilureas, tiazolindiona, inhibidores de DPP-4, biguanidas, inhibidores de alfaglucosidasa, mientras que entre los inyectables están los inhibidores de SGLT-2 y agonista del receptor de GLPI.

Los antidiabéticos orales se toman para reducir los niveles de glucemia y sólo son eficaces cuando el páncreas todavía produce insulina; es decir, en la diabetes tipo 2. Entre los consejos de utilización de los antidiabéticos orales están que no se tomen pastillas para la diabetes de otra persona, debe conocer el nombre de sus pastillas, así como la dosis y horario de las tomas. Casi todas las pastillas tienen un efecto de 6-24 horas. Es recomendable tomar la pastilla cada día a la misma hora y se debe de buscar algún truco para recordar la hora. Si se olvida tomar la de la mañana y se acuerda más tarde, se la puede tomar, pero si toma una cada día y se le olvida no debe tomar dos al día siguiente. Comprobar la caducidad de las pastillas y mantener guardadas a temperatura ambiente, no tomarlas si han cambiado de color en el mismo bote.

Hay que recordar al paciente que lleve las pastillas siempre encima cuando vaya de viaje y no en la maleta y lleve algún envase de más. Si está enfermo y no puede comer, debe tomarse la pastilla ya que en estos casos la glucosa suele subir. Cualquier pastilla de diabetes debe de ir acompañada de algo de ejercicio y una dieta adecuada.

La insulina se debe administrar a todas las personas con diabetes tipo 1 y a muchas con diabetes tipo 2. Hay que distinguir entre varios tipos de insulina. Según el tiempo de acción pueden ser de acción rápida, insulina regular; de acción ultrarrápida, lispro; de acción intermedia,  insulina NPH, y de acción prolongada, Glargina/Detemir. La duración del efecto de la insulina depende de la que se emplee.

En cuanto a la preparación, suele venir presentada en lo que llamamos pen o bolígrafo, aunque cada bolígrafo es distinto según la marca. La aguja con la que se inyecta la insulina es de material desechable y debe retirarse una vez puesta la insulina para evitar que entre aire en el bolígrafo.

Aplicación de la insulina

Así, la insulina debe inyectarse en el tejido subcutáneo, cogiendo un pellizco de la zona elegida (vientre, muslos, brazos, nalgas) con inclinación de la aguja para evitar que entre en el músculo y produzca hematomas. No hay que olvidarse del autoanálisis, donde hay que medir las  glucemias de sangre capilar y cuerpos cetónicos en sangre u orina.

En el manejo de la diabetes 2 hay que tener en cuenta un elemento muy importante que es el envejecimiento de la población asistencial y el gran número de pacientes que cada día se atiende en las consultas.

La implantación de la receta electrónica, la historia clínica digital y la visita espontánea al personal de enfermería por parte del paciente están suponiendo una mejora en la disminución de nuestra carga asistencial y una mejora en el control de las enfermedades crónicas y, en especial, de las cardiometabólicas.

No obstante, se puede mejorar en la detección precoz del paciente diabético y las  intervenciones que ayuden a un buen seguimiento y cumplimiento del tratamiento prescrito. Para eso, sería conveniente la simplificación en la posología y adaptación de las medidas dietéticas a cada paciente, junto con la participación del personal de enfermería en el abordaje y seguimiento de la enfermedad. La consulta de enfermería supone un entorno ideal para poder obtener información sobre los miedos. Por eso, la educación diabetológica integral, tanto para el paciente, como para su entorno familiar más cercano y directo es de gran importancia para el manejo de la enfermedad.
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