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La aparición de la diabetes en un niño o adolescente suele causar un gran impacto en el ámbito familiar. Es fundamental que el niño se adapte lo más rápido posible sin perder sus hábitos y costumbres previos a la enfermedad.

El ejercicio físico o la práctica de algún deporte juegan un papel fundamental. La práctica deportiva se recomienda a la totalidad de la población, tenga o no diabetes, por los múltiples beneficios que nos aporta a nuestra salud, siendo uno de los pilares básicos en el tratamiento de los niños con diabetes.

Un niño con diabetes no solamente puede, sino que debe hacer deporte. La práctica de ejercicio físico habitual está asociada a una mejora del estado de salud general y a la prevención de algunas enfermedades. El sedentarismo es un factor de riesgo de problemas cardiovasculares y asociado a una mayor mortalidad.

Recomendaciones:

1.     Controlar el ejercicio de alta intensidad y competiciones deportivas
2.     Trabajo en equipo: el niño, su familia, el médico, nutricionista y entrenador
3.     Conocer el contenido de hidratos de carbono de los alimentos o la relación con las dosis de insulina: fundamental para saber cómo modificar estos factores según la intensidad, la duración o la frecuencia con la que realiza el ejercicio
4.     Si el niño ya practicaba algún deporte antes del diagnóstico de la diabetes, conseguir que siga realizando ese ejercicio o deporte que practicaba
5.     Dar un tiempo de adaptación para ir incrementando de forma progresiva la intensidad o duración de la actividad.

Ver más: http://www.cuatro.com/generacionpro/recomendaciones-nino-diabetes-deporte_0_2487450712.html

La época de Navidad es un periodo del año en el que muchas personas cambian algunos de sus hábitos alimentarios debido a la celebración de fechas especiales como Nochebuena y Nochevieja. Por eso, la Federación Española de Diabetes (FEDE) recuerda que descuidar la alimentación durante las comidas y cenas de Navidad puede desequilibrar el control rutinario de la diabetes y afectar negativamente al peso y a la salud a nivel general.

La celebración de estas fechas no debe implicar que se dejen de lado los hábitos de vida aludables. No obstante, siguiendo algunas pautas, las personas con diabetes pueden mantener un buen control glucémico y disfrutar de las celebraciones navideñas:

1. Planificar los menús. Preparar el menú con tiempo es el primer paso para lograr una alimentación equilibrada. Además, esto permitirá conocer el contenido en hidratos de carbono de los alimentos que se vayan a ingerir con antelación, su tipo de absorción y prestar atención al etiquetado de los mismos en el momento de la compra.

2. Controlar las cantidades. Un menú saludable debe contener una gran variedad de alimentos frescos y cocinados, pero siempre prestando especial atención a aquellos que aportan una mayor carga de carbohidratos. En este sentido, se aconseja minimizar las preparaciones ricas en grasas y azúcares.

3. Jugar con las raciones. Para las personas que regulan su dieta midiendo las raciones de hidratos de carbono, lo ideal será buscar las equivalencias de algunos alimentos habituales y los típicos de estas fechas, para así evitar alterar las dosis de fármacos habituales, tanto de insulina como de antidiabiabéticos orales, según el caso.

4. Apostar por el verde. Ya que las frutas, verduras y hortalizas pueden aportar a los platos una gran variedad de texturas, colores y sabores, son la opción más adecuada para complementar los platos principales, evitando así otras alternativas más calóricas.

5. Cuidar y contrarrestar los excesos. Ante posibles excesos, es importante que no se descuiden los controles habituales de glucosa y se consulte con el profesional sanitario de referencia qué hacer ante posibles picos de glucemia. Además, el ejercicio físico debe seguir formando parte de la rutina habitual.

Para aplicar estos consejos, se proponen a continuación una serie de consejos y “trucos” que puedan ser útiles para la confección del menú navideño:

Entrantes y primeros platos – Se recomienda apostar por la preparación de verduras a la plancha, como espárragos trigueros, alcachofas o champiñones rellenos de requesón. Las ensaladas también aportan volumen y pueden aderezarse con un toque ácido, de limón, que le aportará originalidad. Los crustáceos y moluscos preparados al vapor, como mejillones, almejas y pulpo, son otra opción saludable e ideal para estas fechas.

Segundos y guarniciones – El plato principal debe ser ligero y estar preparado de forma saludable. Por ejemplo, a base de pescado o de cortes de carne magros, de ternera, cerdo o pavo, hechos al horno o la plancha. En las guarniciones, es preferible recurrir de nuevo a las verduras o bien controlar muy bien la cantidad en caso de que se opte por opciones más ricas en hidratos de carbono como, por ejemplo, patatas asadas.

Postres y dulces navideños – Se debe tratar de que contengan una cantidad de azúcar reducida y complementarlos con opciones más ligeras como fruta cortada y acompañada, por ejemplo, de yogur. También se puede sustituir una porción habitual de hidratos de carbono por, por ejemplo, una ración de turrón de unos 25 gramos o una porción de mazapán.

Bebidas – La primera opción siempre debe ser el agua y se debe moderar el consumo de bebidas alcohólicas, tanto las destiladas como las fermentadas, porque aportan hidratos de carbono que también se han de contabilizar.

Se anima a todas las personas con diabetes a seguir estos consejos para poder vivir y disfrutar la navidad con diabetes, sin arriesgar el control de la patología. Y, para ampliar esta información, se recomienda consultar con los profesionales sanitarios de referencia, quienes podrán orientar y dar las pautas de alimentación y ejercicio más adecuadas para cada caso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la califica como una “pandemia global”, en la que la mitad de los que padecen diabetes no lo saben. Esto representa un grave problema y uno de los datos más preocupantes, debido a las secuelas y repercusiones que se pueden presentar en esta enfermedad al no estar controlada. Por ejemplo, a nivel mundial, la diabetes es la responsable y la causa de más de 5 millones de muertes al año, representa la primera causa de amputación de miembros, así como la principal causa de ceguera y de insuficiencia renal, según la OMS.

Recordemos que el problema de base en la diabetes es la inadecuada función pancreática, donde intervienen varios factores, principalmente, genéticos, dieta inadecuada, vida sedentaria, trastornos del sueño, falta de ejercicio y el sobrepeso. Al ser tantos los factores que pueden provocar el daño, el tratamiento se enfoca en mantener los niveles de glicemia adecuados, olvidando muchas veces tratar las causas del problema.

Desafortunadamente no existe a la fecha un tratamiento que cure la diabetes; sin embargo, el uso de células madre adultas es uno de los procedimientos que mayores resultados beneficiosos ha mostrado en los últimos años, principalmente por la capacidad de las células madre de regenerar y mejorar la funcionalidad de los órganos y tejidos del cuerpo que están comprometidos en esta enfermedad.

Según datos estadísticos de El Salvador Med Center, primer centro en aplicación e investigación entrenamiento de células madre adultas en Centro América, han demostrado que un 70 % de pacientes tratados con una sola aplicación de células madre lograron disminuir los niveles elevados de azúcar en su cuerpo, reduciendo o eliminando considerablemente la dosis de su medicación. Obteniendo también mejorías significativas de otros síntomas asociados a la diabetes, como: menor ganas de ir a orinar y menor sensación de sed, recuperación del peso corporal, aumento de energía, disminución de la fatiga o cansancio, aumento en la cicatrización de heridas o ulceras, mejoras en la capacidad visual y disminución de los síntomas asociados a la neuropatía diabética, como por ejemplo, hormigueo, dolor o adormecimiento de las extremidades.

Si bien todavía no existe una cura definitiva para esta enfermedad, los avances y estudios clínicos en el campo de las células madre y medicina regenerativa continúan aceleradamente, y son a la fecha el área más prometedora para alcanzar esa meta. Ejemplo de ello son los estudios que se desarrollan, en el Hospital General de Massachussets de la Universidad de Harvard, enfocados en producir células pancreáticas generadoras de insulina, con el objetivo de tratar a los pacientes con diabetes tipo 2 y tipo 1.

 

Fuente: La Salud Gráfica

Cuando existe el diagnóstico de diabetes en un integrante de la familia, se tienen que cambiar hábitos que involucran no sólo al paciente. Y apoyar a un familiar con diabetes es importante para que consiga el control de la enfermedad al adaptar un nuevo estilo de vida, para que no sea complicado.

Para conocer más sobre cómo apoyar a un familiar con diabetes, el médico internista Víctor Rincón brinda algunas recomendaciones en el siguiente video.

Otros tips para apoyar a un familiar con diabetes

1. Cada familia tiene su propia forma de comunicación, por lo que para platicar del tema lo ideal es que lo traten, de inicio, como un asunto “normal” que pueden platicar juntos.

2. Además de ser un apoyo emocional, también puedes ayudar a tu pariente a hacer cambios saludables. Esto lo ayudará a manejar su diabetes. Comiencen por modificar juntos su hábitos de alimentación.

3. Entender que cuando un familiar con diabetes está muy irritable o tiene mal genio, su nivel de azúcar en la sangre puede ser demasiado alto o demasiado bajo. En lugar de discutir, debes ayudarlo a controlar el nivel de azúcar en la sangre y tomar medidas para corregir el problema.

4. Cuando las personas que tienen diabetes están bajo estrés, pueden tener más problemas para controlar su nivel de azúcar en la sangre. Cuando esto sucede, trate de ayudar a la persona a mantener las cosas en perspectiva y a volver a recuperarse.

Estas son sólo algunas medidas que recomiendan los especialistas, pero es recomendable que junto con su familiar con diabetes, acudan siempre que lo necesiten con su médico para platicar sobre cualquier duda o posible problema.

LAGRIMAS AZULESCasi una de cada 10 personas padece diabetes. Tras el diagnóstico el paciente debe seguir un tratamiento integral con medicación y ayuda psicológica, esto para generar conciencia y aceptación de la enfermedad, así como para crear un vínculo estrecho con el régimen médico. Esto es, que la persona mantenga salud mental en su nueva condición de vida.

Algunas de las reacciones emocionales que surgen tras determinar que se padece diabetes son enojo, incertidumbre, miedo, ansiedad o depresión. Por ello resulta primordial que el enfermo debe aceptar el padecimiento y cumplir con el tratamiento.

Lo más importante es brindar la educación, es decir mostrar los beneficios del tratamiento y hacer conciencia de ello. Suele ocurrir que el paciente no responde inmediatamente al medicamento aun tomándolo de manera adecuada, en este caso habría que trabajar en las emociones que pudieran estar impidiendo la eficacia del tratamiento.

Por su parte, se debe enseñar al paciente la adquisición de hábitos saludables, disminuir las emociones negativas, mejorar la comunicación con familia y amigos, así como controlar el estrés para mejorar la calidad de vida tanto física como emocional.

Otra opción son los grupos de autoapoyo y las Asociaciones de Diabéticos, donde la persona con diabetes puede encontrarse con otras personas en una situación similar, sintiéndose escuchado y seguro. También es importante involucrar a la familia en el tratamiento y en el conocimiento de la enfermedad.

Si el paciente no se cuida médicamente, a nivel emocional las consecuencias llegan más rápido y pueden ser aún más peligrosas.

Además, un apoyo psicológico para una persona con una enfermedad crónica, nunca está de más, hay que hacer conciencia y duelo. Cuidar la salud mental y ver que el paciente puede contender con lo que le está sucediendo.
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