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El Comité de Medicamentos de uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha recomendado por primera vez un tratamiento oral complementario la insulina para determinados pacientes con diabetes tipo 1. La decisión definitiva sobre la aprobación de extensión de indicación de dapaglifozina (de AstraZeneca) recae ahora en la Comisión Europea. 
 
Dapagliflozina ya está autorizada en la Unión Europea como Forxiga Edistride para el tratamiento de pacientes con diabetes tipo 2.


Pertenece a una nueva generación de medicamentos para la diabetes llamados inhibidores selectivos de SGLT2 que actúan en los riñones para prevenir la reabsorción de glucosa de la orina al torrente sanguíneo y disminuir así el nivel de azúcar en la sangre.

Nueva indicación

A raíz de los datos de nuevos ensayos clínicos, el CHMP recomienda extender la indicación a ciertos pacientes con diabetes mellitus tipo 1 cuando la insulina sola no proporciona un control adecuado de sus niveles de glucosa en sangre a pesar del tratamiento óptimo con insulinoterapia. Los pacientes considerados para este tratamiento deben cumplir ciertos requisitos y no deben tener un índice de masa corporal (IMC) inferior a 27 kg / m2.
 
La EMA recuerda que a pesar de las mejoras en las insulinas, los sistemas de administración y el control de la glucemia, una proporción de diabéticos tipo 1 no pueden alcanzar o mantener los niveles recomendados de glucosa en la sangre solo con insulina.


La hiper y la hipoglucemia y el aumento de peso son problemas comunes asociados y su esperanza de vida sigue siendo significativamente inferior en comparación con la población general, principalmente debido al mayor riesgo de enfermedad cardiaca. Por lo tanto, existe una necesidad de nuevas terapias complementarias a la insulina para mejorar el control glucémico y otros factores de riesgo cardiovascular.

Aval de los ensayos clínicos

La opinión positiva  se basa en datos de dos estudios de fase III con 548 pacientes con diabetes tipo 1. Los resultados mostraron beneficios en el control glucémico, la reducción de peso, los efectos sobre la presión arterial y la variabilidad reducida de los niveles de glucosa.
 
Los datos presentados con esta solicitud también muestran que a pesar de las medidas de precaución, existe un aumento considerable del riesgo de cetoacidosis diabética, una complicación potencialmente mortal.


Debido a que el aumento del riesgo es preocupante, el CHMP recomienda limitar el uso dapaglifozina en diabetes tipo 1. En concreto, el tratamiento solo debe considerarse en pacientes con sobrepeso u obesos con un IMC mayor o igual a 27. No se recomienda su uso si existe un bajo requerimiento de insulina. Durante el tratamiento con dapagliflozina, la terapia con insulina debe optimizarse continuamente para prevenir la cetosis y la cetoacidosis diabética, y la dosis de insulina solo debe reducirse para evitar la hipoglucemia.

Además, la agencia indica que este tratamiento solo debe ser iniciado y supervisado por médicos especialistas. Los pacientes deben comprometerse a controlar los niveles de cetona en su cuerpo y deben recibir una formación acerca de los factores de riesgo de esta complicación y sobre cómo reconocer sus signos y síntomas.

Fuente: Diario Médico

El riesgo de padecer diabetes es tres veces mayor en el caso de las personas obesas. Cuanto más elevado es el sobrepeso, más se observa un aumento de la glucemia. Las personan con resistencia a la insulina a menudo son obesas. La obesidad unida a la diabetes puede originar en el organismo un aumento de los riesgos cardiovasculares. De hecho, en la alimentación de las personas con sobrepeso, normalmente hay un alto contenido en grasas que con el tiempo pueden hacer que se formen depósitos de grasa en las arterias, llegando a originar las placas de ateroma, que pueden producir una lesión en la pared arterial y provocar la obstrucción del vaso, dando lugar a consecuencias muy graves como accidentes cerebrovasculares o infarto de miocardio.

Al mismo tiempo, el sobrepeso causante de la diabetes puede dar lugar a la oclusión de las arterias de las extremidades inferiores, originando una pérdida de la sensibilidad nerviosa y la imposibilidad de cicatrizar las heridas en los pies debido a la falta de oxigenación.

Perder peso ayuda al paciente a mejorar los niveles de glucosa en sangre, la presión arterial y los niveles de colesterol. En la actualidad, los beneficios de bajar de peso son ampliamente reconocidos. La ganancia de peso asociada al tratamiento de la diabetes tiene efectos indeseables, provoca deterioro de la función de la célula beta, se incrementa la resistencia a la insulina, aumenta la glucemia, el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, y, por supuesto, empeora la calidad de vida.

Cambio estilo de vida

Así, el control del paciente diabético con sobrepeso pasa por establecer un cambio en su estilo de vida, ya que perder peso a través del ejercicio y una dieta balanceada ayudará en dicho control. La práctica de ejercicio físico no solo será útil para alcanzar las metas de reducción de peso, sino también es una buena manera de disminuir los niveles de azúcar en sangre.

El abordaje del paciente diabético con sobrepeso pasa por una dieta pobre en hidratos de carbono, por  enfatizar no solo el objetivo de hemoglobina glicosilada a alcanzar, sino los medios para conseguirlo, que no dependen sólo de la medicación, sino también de sus hábitos de vida. Para explicar esto, hay que trabajar desde ambos lados de la mesa. Se pautará una terapia farmacología adaptada al paciente en función de su dificultad del control de la glucemia, patología asociada a hipertensión con o sin afectación de órganos diana e insuficiencia renal crónica.

La obesidad se relaciona directamente con los problemas cardiovasculares y con la diabetes, entre otras patologías. La evaluación del riesgo cardiovascular del paciente obeso debe hacerse de forma integral. En el momento del diagnóstico de la diabetes tipo 2 se debe establecer el grado de obesidad según el índice de masa corporal (IMC) y determinar el perímetro de la cintura.

Reducir peso

En el abordaje del paciente diabético con sobrepeso, la primera actuación irá encaminada al establecimiento de unos objetivos para reducir el peso, intentando en un primer momento una reducción del 10% del peso basal e ir más allá tras la primera evaluación.

La combinación de tratamiento dietético, con una dieta individualizada, junto con los programas de actividad física, moderada en un principio, son elementos básicos para empezar el tratamiento de estos pacientes.

Hay que tener en cuenta que los principales beneficios del ejercicio pasan por incrementar el consumo muscular de glucosa, mejorando la sensibilidad a la insulina, lo que reduce el riesgo que conllevan las enfermedades cardiovasculares y ayuda a perder peso y a controlar de mejor forma los niveles de tensión arterial.

Dentro del tratamiento de la conducta del paciente, resulta fundamental una buena evaluación del mismo para encomendarle unas estrategias conductuales que promuevan la dieta, el ejercicio físico y sirvan de ayuda para motivarle en el seguimiento del plan de adelgazamiento. En estos pacientes, el tratamiento y abordaje deberá ser personalizado, teniendo en cuenta la gravedad del problema en cada uno de ellos.

Conocer su riesgo

El paciente diabético debe ser consciente del riesgo cardiovascular, que puede ser entre 2 y 4 veces superior en comparación con las personas no diabéticas de edad similar. Por eso, en el diagnóstico es importante transmitir al paciente el concepto de enfermedad crónica para que se prepare a su nueva situación y poder trabajar conjuntamente en todos los objetivos de control de la enfermedad. Aún cuando las personas con diabetes tipo 2 tienen un mayor conocimiento sobre su enfermedad que la población general y son conscientes en mayor medida de la gravedad de la patología, existe un alto porcentaje de pacientes diabéticos que no son conscientes de su patología. El hecho de no identificarse con la enfermedad tiene una repercusión muy directa tanto en el control de la diabetes como en la calidad de vida del paciente. Por ello, es necesario realizar una detección del problema lo más precoz posible para así poder establecer las estrategias de intervención que permitan la corrección de esas actitudes.

En líneas generales, no son conscientes de su enfermedad y del elevado riesgo cardiovascular que de por sí tiene una persona diabética, aunque esté bien controlada.

Colaboración de la familia

Para fomentar buenos hábitos de vida es imprescindible la colaboración de la familia. Tras el diagnóstico de la diabetes mellitus y el establecimiento del plan terapéutico y de cuidados, es fundamental hacer participe al paciente en la consecución de unos objetivos de control. El buen control tendrá efectos muy beneficiosos y positivos en cuanto a evitar o retrasar la aparición de complicaciones micro y macrovasculares, y en reducir la mortalidad asociada a padecer la enfermedad. En el paciente diabético tipo 2 se debe ofrecer una educación estructurada en el momento del diagnóstico y después de forma continuada, en función de sus necesidades, revisándolo de forma regular. El plan terapéutico debe ser evaluado periódicamente, requiriendo de una continuidad asistencial con coordinación entre los diversos profesionales y ámbitos de actuación. La falta de adherencia al tratamiento también está vinculada a la no consecución de los objetivos marcados. Las medidas para mejorar la adherencia pueden ser simplificar el tratamiento e implicar a los diversos escalones de la atención sanitaria, médicos, personal de enfermería y farmacéuticos, y fomentar la autonomía y autocuidado del paciente puede contribuir también a la mejora de la seguridad.

También es importante la concienciación a nivel familiar y disponer de espacios al aire libre para poder realizar ejercicio físico: paseos habilitados con aceras anchas y buena iluminación, gimnasios, actividades físicas dirigidas a cada grupo específico de población… La utilización de folletos con información de hábitos de vida saludables, charlas grupales, con ejemplos de pacientes que hayan conseguido controlar su peso y su diabetes pueden ser una buena opción para que el paciente sea consciente de su autocuidado.

Fuente: El Médico Interactivo

Las células madre parecen ser la próxima esperanza para el tratamiento de la diabetes. El objetivo es que, gracias a su manipulación en cultivos, pueden transformarse en células que productoras de insulina, la hormona que controla el azúcar en la sangre. El problema es determinar exactamente la cantidad de insulina que deben de producir pata no causar efectos adevrsos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.) parece haber dado con la solución. Su trabajo, publicado en « Stem Cell Reports» muestra que células beta -productoras de insulina- obtenidas a partir de células madre eran capaces de ser más sensibles a los niveles de glucosa en sangre.

Cuando trasplantaron las células beta obtenidas en el laboratorio a ratones que no eran capaces de producir insulina, las nuevas células comenzaron a secretar insulina en unos pocos días y continuaron controlando el azúcar en la sangre de los animales durante meses.

«Las nuevas células productoras de insulina reaccionan de manera más rápida y adecuada cuando detectan glucosa. Además, las células se comportan más como células beta en personas que no tienen diabetes», explica Jeffrey R. Millman, autor de la investigación. El paso siguiente, afirman, es evaluar si el mismo enfoque podría producir insulina y controlar el azúcar en la sangre en personas.

Millman formó parte de un equipo de investigación que, en 2014, convirtió las células de la piel en células madre y, en 2016, hizo lo mismo con las células de la piel de un paciente con diabetes. En cada ocasión, las células madre se trataron con diferentes factores de crecimiento para persuadirlas a células beta secretoras de insulina. Sin embargo, las células beta no funcionaron tan bien como esperaban los investigadores.

«Las células beta que fabricábamos antes eran capaces de segregar insulina en respuesta a la glucosa, pero no la adecuada para cada momento, ya que o producían mucha o ninguna. Las que acabamos de fabricar nson más sensibles y secretan la insulina que mejor corresponde a los niveles de glucosa».

Los investigadores han tenido que cambiar su 'receta'. Utilizaron diferentes factores de crecimiento en distintas fases del proceso celular para ayudar a las células a madurar y funcionar más efectivamente.

Una vez que se completó el proceso, los investigadores trasplantaron las células beta en ratones diabéticos con su sistema inmunitario suprimido para que no rechazaran las nuevas células. Una vez trasplantadas, las células produjeron niveles de insulina que controlaban eficazmente el azúcar en la sangre en los ratones, curando funcionalmente su diabetes durante varios meses, lo cual, para la mayoría de los ratones en el estudio, fue aproximadamente la toda su vida.

¿Para cuándo en humanos?

¿Para cuándo en humanos? Millman reconoce que no se puede predecir cuándo podrían estar listas para los ensayos en humanos, pero cree que existen al menos dos formas en que las células beta derivadas de células madre podrían probarse en pacientes humanos.

«Lo primero sería encapsular las células en algo así como un gel, con los poros lo suficientemente pequeños como para evitar que entren las células inmunitarias, pero lo suficientemente grandes como para permitir que salga la insulina. Otra idea sería utilizar herramientas de edición de genes para alterar los genes de las células beta de manera que les permita 'esconderse' del sistema inmunológico después de la implantación», explica.

En cualquier caso, este experto considera que si se demuestra que las células beta derivadas de células madre son seguras y efectivas para las personas diabéticas, la fabricación de las células podría acelerarse y llegar a una escala industrial. Solo en su laboratorio, su equipo puede cultivar y desarrollar más de mil millones de células beta en solo unas pocas semanas.

Fuente: El Médico Interactivo

Investigadores de la Universidad de Bergen (Noruega) han descubierto que las células productoras de glucagón en el páncreas pueden 'cambiar de identidad' y adaptarse para hacer el trabajo de las células encargadas de producir insulina. Hasta ahora, sin embargo, no han conseguido controlar este proceso para generar esta hormona a voluntad.

Hay tres tipos diferentes de células en el páncreas (alfa, beta y delta), que producen diferentes tipos de hormonas para la regulación del azúcar en la sangre. Las alfa producen glucagón, lo que aumenta los niveles de azúcar en la sangre. Las beta producen insulina, lo que disminuye los niveles de glucagón. Las delta producen somatostatina, que controla la regulación de las células alfa y beta. Las personas con diabetes tienen una función dañada de las células beta y, por lo tanto, tienen niveles de azúcar en la sangre constantes.

La diabetes está causada por la incapacidad de las células de insulina para realizar su trabajo, bien porque están dañadas o porque directamente no existen. Muchos pacientes con diabetes toman suplementos de insulina para regular estos niveles.



Nueva forma de tratar la diabetes




"Posiblemente estamos enfrentando el inicio de una forma totalmente nueva de tratamiento para la diabetes, donde el cuerpo puede producir su propia insulina, con ayuda inicial", apunta una de las autoras del estudio, la investigadora Luiza Ghila.

Los investigadores descubrieron que solo alrededor del 2 por ciento de las células vecinas en el páncreas podían cambiar de identidad. Sin embargo, esa cantidad hace que los investigadores sean "optimistas" sobre posibles nuevos enfoques de tratamiento.

Han conseguido describir los mecanismos detrás del proceso de identidad celular. No es un proceso pasivo, sino que es el resultado de las señales de las células circundantes. En el estudio, los investigadores pudieron aumentar el número de células productoras de insulina al 5 por ciento mediante el uso de un medicamento que influyó en el proceso de señalización intercelular. Hasta ahora, los resultados solo se han conseguido en modelos animales.



Cambiar la identidad de las células



"Si adquirimos más conocimientos acerca de los mecanismos detrás de la flexibilidad celular, entonces podríamos controlar el proceso y cambiar las identidades de las células para que se produzca más insulina", asegura Ghila.

Según los investigadores, los nuevos descubrimientos no solo son una buena noticia para el tratamiento de la diabetes. "La capacidad de las células para cambiar de identidad y función puede ser un descubrimiento decisivo en el tratamiento de otras enfermedades causadas por la muerte celular, como alzhéimer y el daño celular debido a ataques cardíacos", detalla.

Fuente: Redacción Médica

La Federación Española de Diabetes (FEDE) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) han renovado su convenio de colaboración para promocionar y mejorar el conocimiento de la diabetes entre los profesionales de la salud y los pacientes.

En palabras de Andoni Lorenzo, presidente de FEDE, “los médicos de Atención Primaria son los profesionales que atienden en primera instancia a las personas con diabetes, lo que les convierte en el referente para los pacientes cuando son diagnosticados, su principal fuente de información y consejos. Por esa razón, creo que es imprescindible mantener y fortalecer la alianza que establecimos en su momento entre nuestra Federación y SEMERGEN, mirando al futuro y a los nuevos proyectos que podemos poner en marcha para que se mejore la asistencia y relación entre las personas con diabetes y los profesionales de Atención Primaria”.

Compromiso renovado

La renovación del convenio posibilitará una mejora en el conocimiento de la diabetes y su tratamiento. Como explica FEDE, “este acuerdo mantiene las líneas de compromiso de ambas entidades, ya que con este acuerdo pretendemos propiciar la mejor formación de los profesionales de las ciencias de la salud y de facilitar la garantía social de su formación, así como contribuir al apoyo y mejora de la educación diabetológica dirigida a los pacientes con esta patología”.

Asimismo, la continuidad de este convenio permitirá lograr avances en el campo formativo, investigador y educativo y en los procesos de garantía de calidad profesional y social, así como en otras áreas que puedan ser de común interés. Como indica SEMERGEN, “tanto FEDE como nuestra Sociedad estamos satisfechos con esta colaboración, pues beneficiará no solo a nuestros respectivos asociados, sino también a los pacientes que atendemos y a los pacientes con diabetes que no formen parte de alguna entidad actualmente”.

Como concluye el doctor José Polo, vicepresidente primero de SEMERGEN, “siempre conviene tener una relación fluida con todas las federaciones de pacientes. En el caso de la diabetes, gracias a este acuerdo con FEDE impulsaremos las mejoras en el tratamiento y el conocimiento de la enfermedad, además de hacer hincapié en algo fundamental, educar al paciente diabético y que este sea consciente de todo lo relacionado con su enfermedad”.
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