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Las células adultas, al contrario de lo que aseguran los textos clásicos de biología, se pueden reprogramar. Al menos las células pancreáticas alfa y gamma humanas, según un artículo que se publica hoy en «Nature» y en el que investigadores de laUniversidad de Ginebra (Suiza) han reprogramado estas células para producir insulina, algo que solo hacen, normalmente, las células beta pancreáticas. Además, estas células modificadas fueron capaces de aliviar los síntomas de la diabetes cuando se trasplantan a ratones diabéticos, lo que abre una nueva vía de tratamiento para esta epidemia del siglo XXI.

Al inducir a estas células pancreáticas humanas, que no producen insulina, a modificar su función para que sí lo hagan, los investigadores, dirigidos por el español Pedro Herrera, muestran por primera vez que la capacidad de adaptación de nuestras células es mucho mayor de lo que se pensaba. Además, creen los investigadores, esta plasticidad no sería exclusiva de las células pancreáticas humanas. Estamos, señalan, ante una revolución para la biología celular.

El páncreas humano alberga diferentes tipos de células endocrinas (α, β, δ, ε y & Upsih;) que producen distintas hormonas responsables de regular los niveles de azúcar en la sangre. Dichas células se agrupan en pequeños grupos, llamados islotes pancreáticos o islotes de Langerhans. La diabetes se produce cuando, en ausencia de células β funcionales, no hay un control de los niveles de azúcar en la sangre.

En equipo de Herrera ya había demostrado, en ratones, que el páncreas tiene la capacidad de regenerar nuevas células de insulina a través de un mecanismo espontáneo que cambiaba la identidad de otras células pancreáticas.

Para investigar si las células humanas tienen esta capacidad de adaptación, los científicos emplearon islotes de Langerhans de donantes diabéticos y no diabéticos. Así vieron que el aumento de la expresión de dos factores de transcripción clave (Pdx1 y MafA) permitió a las células producir insulina, la que supone la primera evidencia directa de la plasticidad de células pancreáticas no beta humanas maduras.

¡Los ratones se recuperaron!

Como segunda fase de su investigación, probaron si estas células alfa humanas productoras de insulina podrían aliviar los signos clínicos de la diabetes tipo 1 en ratones que carecen de células beta secretoras de insulina. Y, cuando trasplantaron células alfa productoras de insulina de múltiples donantes, la tolerancia a la glucosa, la secreción y los niveles en sangre se normalizaron en los ratones. Las células continuaron secretando insulina hasta seis meses después del trasplante.

Las células humanas demostraron ser muy efectivas. «¡Los ratones se recuperaron! -subraya Herrera-. Y como se esperaba, cuando se retiraron estos trasplantes de células humanas, los ratones se volvieron diabéticos nuevamente. Obtuvimos los mismos resultados con células de donantes tanto diabéticos como no diabéticos, lo que demuestra que esta plasticidad no está dañada por la enfermedad. Además, funciona a largo plazo: seis meses después del trasplante, los pseudo-islotes modificados continuaron secretando insulina humana en respuesta a la glucosa alta».

Estos hallazgos proporcionan evidencia conceptual de la plasticidad de las células pancreáticas humanas. Fomentar esta plasticidad para reemplazar las poblaciones celulares perdidas podría representar un tratamiento potencial para la diabetes y otras enfermedades degenerativas.

Fuente: ABC.es

Incorporar las peticiones y prioridades en diabetes en los programas políticos. Ese es el objetivo de la Federación Española de Diabetes (FEDE), que va a comenzar una ronda de reuniones con los principales partidos, para trasladarles las necesidades de su colectivo, formado por 6.000.000 de ciudadanos, de cara a las elecciones autonómicas y locales que se celebrarán en mayo.

Andoni Lorenzo, presidente de FEDE, afirma: “si bien es cierto que la situación política actual es compleja, seguimos manteniendo el contacto con todas las fuerzas políticas para continuar con nuestra labor, de largo recorrido, de trasladarles la importancia de que se dé respuesta a las necesidades de las personas con diabetes de España. Y aunque se han experimentado mejoras en los últimos meses, siguen persistiendo ámbitos en los que aún nuestros representantes públicos deben pronunciarse y actuar”.

La I Declaración de Derechos de las Personas con Diabetes en Españarecopila todas estas solicitudes y ya fue aprobada en el Congreso Nacional de FEDE. Algunas de las líneas básicas que se plantean son la necesidad de impulsar y mejorar la educación y la formación diabetológica, el acceso real a las nuevas tecnologías y la inversión en investigación o la importancia de mejorar el acceso a materiales y servicios de calidad (tiras reactivas, etc.).

Una píldora que inyecta insulina en la pared gástrica podría reemplazar las inyecciones en pacientes con diabetes tipo 2, según un estudio del MIT, que se publica en 'Science'.





El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, en sus siglas en inglés) ha desarrollado una cápsula que podría utilizarse para administrar dosis orales de insulina y reemplazar de forma potencial las inyecciones en diabetes tipo 2. El trabajo se publica en Science. La cápsula contiene una pequeña aguja de insulina comprimida que se inyecta al llegar al estómago. En estudios con animales, los investigadores han mostrado que podrían administrar suficiente insulina para reducir los niveles de azúcar en sangre de forma comparable a las inyecciones subcutáneas. Además, el dispositivo podría ser adaptado para administrar otros fármacos.

“Esperamos que este tipo de cápsula pueda ayudar a los pacientes con diabetes y quizá a otros que requieran terapias inyectables”, ha explicado Robert Langer, miembro del Instituto Koch para Investigación Integrativa del Cáncer del MIT, y uno de los autores principales del estudio, cuyo primer autor es Alex Ambramson.

Hace unos años Langer, y Giovanni Traverso, de la Facultad de Medicina de Harvard, desarrollaron una pastilla que estaba recubierta de numerosas agujas diminutas que podían utilizarse para inyectar fármacos en la pared del estómago o en el intestino delgado. En el  desarrollo de esta nueva píldora, los investigadores cambiaron el diseño para que cuente con una única aguja, lo que les permite evitar la inyección de fármacos en el interior del estómago donde los ácidos estomacales podrían evitar que tuvieran efecto.

La punta de la aguja está formada de insulina cien por cien comprimida y liofilizada utilizando el mismo proceso que se realiza para la fabricación de pastillas. Por su parte, el cuerpo de la aguja está fabricado con un material biodegradable. Dentro de la cápsula, la aguja está sujeta a un resorte de compresión que la coloca en su lugar con la ayuda de un disco de azúcar. Al tragar la píldora se disuelve en el estómago el disco dejando libre el resorte e inyectando la aguja en la pared estomacal, que al carecer de receptores del dolor, no permitirá, en principio, sentir dolor al paciente.

Dispositivo orientable

Además, para asegurar que el fármaco se inyecta en la pared del estómago el diseño del dispositivo para que este pueda orientarse y la aguja se inyecte en el estómago . Para que esto ocurra de esta manera el equipo de investigación se inspiró en la tortuga leopardo, oriunda de África, cuyo caparazón en forma de cúpula le permite darse la vuelta si cae sobre su parte posterior. Siguiendo este modelo, la aguja se reorienta incluso en entornos dinámicos del estómago. Una vez que se inyecta la aguja la rapidez de disolución de la insulina vendrá pautada por la preparación de la píldora. En el estudio la insulina tardó en torno a una hora en ser completamente administrada en el flujo sanguíneo.

En los estudios realizados en cerdos se ha comprobado la administración con éxito de 300 microgramos de insulina y, recientemente, se ha elevado la dosis a 5 miligramos, una cantidad comparable a la que un paciente con diabetes tipo 2 podría necesitarse para inyectarse. Además los investigadores no han observado efectos adversos.

El equipo del MIT continuará trabajando con Novo Nordisk, presente en el equipo de trabajo desde el comienzo del estudio, para desarrollar la tecnología y optimizar el proceso de fabricación de las pastillas.

Fuente: Diario Médico

El proyecto de cocreación ‘Innovando Juntos’, fruto de la colaboración de la compañía biofarmacéutica MSD con sociedades científicas, administración, universidades y compañías tecnológicas, ha presentado su cuarto reto, en el que la Diabetes ha sido la principal “protagonista”.

El proyecto ‘Innovando Juntos’ es una iniciativa público-privada de apoyo a la salud  que, iniciada en 2018 por MSD, se centra en buscar soluciones a diferentes retos tecnológicos a los que tienen que enfrentarse diariamente tanto los profesionales sanitarios como los pacientes que padecen en este caso la diabetes patología, la cual se estima que será la séptima causa de mortalidad en 2030.

En esta cuarta edición, en el que junto a MSD, han participado la Consejería de Sanidad y Política Social de Extremadura, la Consejería de Economía e Infraestructura, la Universidad de Extremadura  y la Fundación Fundecyt – Parque Científico y Tecnológico de Extremadura (Fundecyt-PCTEx), la medicina de precisión en diabetes es el área elegida en esta edición.

En la presentación del reto han participado José María Vergeles, consejero de Sanidad y Política Social; Jesús Alonso, secretario general de Ciencia, Tecnología e InnovaciónPedro M. Fernández, vicerrector de Investigación y Transferencia de la Universidad de Extremadura; el doctor Adrián Llerena, director del Reto Innovando Juntos MEDiabetes, miembro de la Agencia Europea del Medicamento y coordinador del Inube (Instituto de Investigación Biosanitaria de Extremadura); y Joaquín Mateos, director médico de MSD en España.

¿Qué es el Reto MEDiabetes?

En palabras del Dr. Adrián Llerena, director del Reto MEDiabetes, “a través este Reto, pretendemos generar un sistema que permita manejar automáticamente la información existente en la historia clínica del paciente, así como los datos analíticos y genéticos, de tal manera que a la hora de elegir un tratamiento el profesional sanitario pueda escoger la mejores alternativas posibles para ese paciente”.

En concreto, el objetivo es recibir propuestas de soluciones tecnológicas que mejoren la vida del paciente diabético, para ello se busca el desarrollo de una herramienta que permita recoger y analizar la información multivariable relacionada con el paciente diabético, de tal modo que ayude al profesional a tomar mejores decisiones en el tratamiento y, en definitiva, a avanzar en la medicina de precisión en el abordaje de esta enfermedad.  Con una dotación económica por parte de MSD de hasta 5.000 euros para la puesta en marcha de la propuesta que resulte ganadora, esta será elegida por un jurado formado por las instituciones que participan en el proyecto. Las empresas tecnológicas de todo el territorio nacional pueden acceder a la web para más información innovandojuntos.msd.es.

Por su parte, el consejero de Sanidad y Política Social de Extremadura, José María Vergeles, destaca la importancia de este proyecto de innovación para el tratamiento de la diabetes, y es que “esta enfermedad afecta a unos 89.000 extremeños, la mayoría del tipo 2, en el que no se precisa inicialmente insulina” y como añade, “su objetivo es buscar una solución tecnológica para avanzar en la medicina de precisión”.

El Dr. Joaquín Mateos, director médico de MSD en España, pone en alza el Reto MEDiabetes, “ya que es una muestra más de que nuestra Compañía mantiene una clara apuesta integral por la búsqueda de soluciones a posibles problemas de salud, con el objetivo de mejorar la vida de las personas, en general, y los pacientes en particular, algo donde la colaboración entre todos suma”.

Fuente: iSanidad

El Comité de Medicamentos de uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha recomendado por primera vez un tratamiento oral complementario la insulina para determinados pacientes con diabetes tipo 1. La decisión definitiva sobre la aprobación de extensión de indicación de dapaglifozina (de AstraZeneca) recae ahora en la Comisión Europea. 
 
Dapagliflozina ya está autorizada en la Unión Europea como Forxiga Edistride para el tratamiento de pacientes con diabetes tipo 2.


Pertenece a una nueva generación de medicamentos para la diabetes llamados inhibidores selectivos de SGLT2 que actúan en los riñones para prevenir la reabsorción de glucosa de la orina al torrente sanguíneo y disminuir así el nivel de azúcar en la sangre.

Nueva indicación

A raíz de los datos de nuevos ensayos clínicos, el CHMP recomienda extender la indicación a ciertos pacientes con diabetes mellitus tipo 1 cuando la insulina sola no proporciona un control adecuado de sus niveles de glucosa en sangre a pesar del tratamiento óptimo con insulinoterapia. Los pacientes considerados para este tratamiento deben cumplir ciertos requisitos y no deben tener un índice de masa corporal (IMC) inferior a 27 kg / m2.
 
La EMA recuerda que a pesar de las mejoras en las insulinas, los sistemas de administración y el control de la glucemia, una proporción de diabéticos tipo 1 no pueden alcanzar o mantener los niveles recomendados de glucosa en la sangre solo con insulina.


La hiper y la hipoglucemia y el aumento de peso son problemas comunes asociados y su esperanza de vida sigue siendo significativamente inferior en comparación con la población general, principalmente debido al mayor riesgo de enfermedad cardiaca. Por lo tanto, existe una necesidad de nuevas terapias complementarias a la insulina para mejorar el control glucémico y otros factores de riesgo cardiovascular.

Aval de los ensayos clínicos

La opinión positiva  se basa en datos de dos estudios de fase III con 548 pacientes con diabetes tipo 1. Los resultados mostraron beneficios en el control glucémico, la reducción de peso, los efectos sobre la presión arterial y la variabilidad reducida de los niveles de glucosa.
 
Los datos presentados con esta solicitud también muestran que a pesar de las medidas de precaución, existe un aumento considerable del riesgo de cetoacidosis diabética, una complicación potencialmente mortal.


Debido a que el aumento del riesgo es preocupante, el CHMP recomienda limitar el uso dapaglifozina en diabetes tipo 1. En concreto, el tratamiento solo debe considerarse en pacientes con sobrepeso u obesos con un IMC mayor o igual a 27. No se recomienda su uso si existe un bajo requerimiento de insulina. Durante el tratamiento con dapagliflozina, la terapia con insulina debe optimizarse continuamente para prevenir la cetosis y la cetoacidosis diabética, y la dosis de insulina solo debe reducirse para evitar la hipoglucemia.

Además, la agencia indica que este tratamiento solo debe ser iniciado y supervisado por médicos especialistas. Los pacientes deben comprometerse a controlar los niveles de cetona en su cuerpo y deben recibir una formación acerca de los factores de riesgo de esta complicación y sobre cómo reconocer sus signos y síntomas.

Fuente: Diario Médico
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